sábado, 9 de marzo de 2013

El turismo homosexual, un oasis en tiempos de crisis

El mercado específico para este colectivo crece y se convierte en un atractivo claro puesto que gastan entre un 60 y 70% más que el resto.

Ni siquiera la crisis global logra poner  freno al avance del turismo homosexual: mientras el mercado se contrae, el segmento diseñado a medida de gays y lesbianas sigue inmune e incluso crece, como quedó demostrado estos días en la ITB de Berlín, la feria de turismo más importante del mundo. El atractivo está claro: los viajeros de este mercado gastan entre  un 60 y un 70 por ciento más que el resto y su estadística promedia el  doble, según cálculos de la IGLTA (Asociación Internacional de Turismo de Gays y Lesbianas, por sus siglas en inglés).  



"El viaje de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales dejó de ser un mercado nicho hace tiempo", explica la ITB. Un dato lo  demuestra: entre los operadores que este año agotaron las reservas del Pabellón rosa debuta uno de India, un país donde la  homosexualidad sigue siendo un tabú. "El turista gay no se distingue del resto, que sobre todo busca  atractivos naturales y culturales. Pero particularmente pretende  poder desarrollar sus actividades sin ser señalado", explicó a la  agencia dpa en Berlín Pablo De Luca, presidente de la Cámara de  Comercio Gay Lésbica Argentina. De Luca conoce bien el tema: Buenos Aires desplazó a Río de  Janeiro como principal destino gay en América Latina y Argentina  tiene desde hace cuatro años un stand propio dedicado a este segmento  en la ITB. La feria reconoció el rubro por primera vez hace seis  años.  

También en la ciudad de Buenos Aires las estadísticas indican que el turista gay deja en promedio un 15 por ciento más de gasto que el  heterosexual. Por eso ahora el objetivo es que "haya un derrame hacia otras  ciudades del interior del país", señaló De Luca. Otras ciudades  argentinas como Ushuahia, Mar del Plata o Carlos Paz trabajan para  ampliar ese segmento. Según los datos de la Cámara de Comercio Gay Lésbica Argentina,  los visitantes encuentran más segura Buenos Aires que otras ciudades  latinoamericanas, a lo que se suma la oferta de shows, cultura,  arquitectura, gastronomía y operadores capacitados.  

Una pregunta frecuente al hablar de este tipo de turismo es si no  representa otra forma de discriminación, al estar diseñado  específicamente para gays y lesbianas.  "La pregunta es: ¿por qué tenemos un stand específico? Es sólo por  una cuestión de temas de interés, no porque seamos un gueto. De todas  maneras, gueto significa abrazo. Y, por afinidad, nosotros nos  juntamos en un gran abrazo", respondió riendo De Luca, único  latinoamericano en el directorio de la IGLTA.  El protagonismo argentino en el organismo, que trabaja con más de  2.800 empresas en todo el mundo, no es casual, según De Luca, para  quien el país es uno de los más preparados para recibir a este  público y cuenta además con leyes que respaldan esa convocatoria  (sólo en Argentina dos turistas gays se pueden casar). "De eso se  trata la inclusión", dijo.  

En el resto del mundo, la promoción se concentra en ciudades o más  bien barrios dentro de una ciudad, como es el caso de Madrid o París,  mientras que "en Buenos Aires atrae la modalidad mix, los gays no van  a sectores en particular", aclaró.  El turismo gay genera un atractivo especial también entre los  visitantes de la ITB. Los coloridos stands dedicados al rubro atraen  a curiosos que incluso preguntan si pueden comprar los objetos de  decoración como máscaras de carnaval y la tradicional bandera gay con  los colores del arco iris.
Fuente: POR LORENA HAK (DPA)/Diario de sevilla

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