martes, 31 de diciembre de 2013

2013, ¿el año del milagro gay?

La batalla del 'matrimonio para todos' en Francia o la histórica sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos a favor de las uniones homosexuales marcan en destacado algunas de las secuencias del calendario gay del año 2013.

Catástrofes naturales, guerras civiles sin fin, desaparición de grandes estadistas, analistas de la CIA convertidos en espías, elección de un nuevo Papa, etc. 2013, el año que está a punto de pasar página, cuenta con un buen número de acontecimientos para señalar en el resumen final. Pero si hay que anotar un tema que ha sido noticia los doce meses del año este ha sido sin duda 'la cuestión gay' o la lucha en diferentes frentes por la igualdad de derechos de homosexuales y lesbianas.
Cuando a principios de año Karl Lagerfeld cerró el desfile de Chanel de Alta Costura Primavera-Verano 2013 con dos novias, más allá del impacto o guiño mediático, la elección reflejaba un estado de opinión, bastante caldeado, en la sociedad francesa a raíz de la propuesta de legalización del matrimonio homosexual. Una proposición del nuevo gobierno socialista de Françoise Hollande, Matrimonio para todos, que desde los sectores más conservadores e integristas estaba siendo contestada con ruido y bastante furia. Personalidades como Lou Doillon, Juliette Gréco, Jean-Paul Gaultier, Julien Clerc, Jane Birkin, saltaron a la primera página para defender la unión homosexual mientras en la calle se sucedían las manifestaciones de los partidarios y adversarios. La Francia como país abanderado de las libertades ciudadanas a la vista del comportamiento intolerante y violento de los manifestantes anti-unión gay, parecía haberse quedado en aquella otra Francia de Vichy y el Mariscal Pétain, vigilante del orden moral y familiar a la sombra del Nazismo.

Con la votación histórica de la Asamblea Francesa el 23 de abril de 2013 a favor del matrimonio homosexual, Francia se sumaba al lento goteo de países, entre ellos, España ( 2005) que habían promovido leyes de igualdad y derechos para gays y lesbianas. Francia se convertía en el país número 14 del mundo que reconocía y protegía el matrimonio entre personas del mismo sexo equiparándolo al matrimonio heterosexual. Además, sumaba el derecho a la adopción, un tema que levantaba ampollas en las epidermis más sensibles.

Otra votación histórica llegaba unos meses despues en junio del 2013 pero ahora desde los Estados Unidos. El Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaraba inconstitucional La Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA) aprobada en 1996 que amparaba solo esta institución para la unión entre un hombre y una mujer. Una leyque suponía un veto para las parejas casadas gays en aquellos estados americanos donde la unión homosexual era legal a la hora de beneficiarse de las ventajas fiscales, sociales y económicas de los matrimonios heterosexuales.

El histórico fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos quedaba reflejado en la portada de la revista New Yorker con una ilustración del dibujante Jack Hunter protagonizada por la pareja Epi y Blas celebrando el feliz veredicto. Una elección que por supuesto suscitó todo tipo de comentarios y controversias ante una pareja de marionetas cuya sexualidad siempre había estado bajo sospecha. Hasta la todopoderosa Anna Wintour no dejó escapar la noticia de la sentencia para debutar en Twitter manifestando su apoyo a la causa gay.

El fallo de la Corte Suprema llegaba junto con la anulación de la conocida Proposición 8 que prohibía el matrimonio entre personas del mismo sexo en California, volviendo a ser legal la unión homosexual en este estado americano. Entre las reacciones a la histórica decisión judicial destacaba el de la actriz y presentadora, Ellen DeGeneres, una de las caras de Hollywood cuya 'salida del armario' en su momento había producido gran expectación e impacto mediático en la lucha por la visibilidad gay. La presentadora no ocultaba su alegría a traves de su cuenta de twitter por la sentencia y gracias a la cual volvía ser legal su matrimonio con la actriz Portia de Rossi en el estado de California.

En pleno debate gay el cine y la literatura parecían sumarse también al paisaje efervescente. Mientras el Festival de Cannes se rendía ante La vida de Adele, una película donde se narra la iniciación sexual de una adolescente lesbiana, el escritor John Irving regresaba a la escena literaria con la novela Personas como yo (Tusquets), una obra donde el autor americano realizaba un alegato contra la intolerancia y toda clase de tabúes y a favor del derecho al amor en libertad y sin etiquetas. Una actitud que sin duda contrastaba con la de actores como Jeremy Irons o Alain Delon que desde diferentes tribunas cargaban las tintas contra el matrimonio homosexual para sorpresa de muchos de sus seguidores y seguidoras.

2013 será también recordado por otras sentencias históricas como la del Tribunal Constitucional Alemán que despues de años de demandas equiparaba finalmente en materia fiscal las uniones gays al matrimonio heterosexual. Una demanda aparcada desde hacía años que ahora finalmente se resolvía felizmente tanto para las parejas heterosexuales como homosexuales hasta entonces penalizadas fiscalmente. Si la cancillera alemana Angela Merkel había mostrado su oposición a la igualdad, otro líder conservador, David Cameron, abanderaba la legalización del matrimonio homosexual en la Gran Bretaña. Como penúltimo escollo para su legalización la Cámara de los Lores en sesión histórica rechazaba una enmienda obstruccionista por 390 votos contra 148. El matrimonio homosexual en Inglaterra y Gales finalmente tenía vía libre.
La meta sudamericana
Otro de los frentes de batalla en este 2013 sin duda ha sido el continente sudamericano. Mientras Argentina en el 2010 señalaba un hito histórico reconociendo la legalidad del matrimonio homosexual, dos países, Uruguay y Brasil se han sumado al reconocimiento con la promulgación de leyes a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Hasta un país con una fuerte tradición de cultura machista como Méjico ha visto como en diferentes estados se levantaba la prohibición. No ocurría lo mismo en Colombia donde un proyecto de ley para el reconocimiento del matrimonio homosexual era finalmente rechazado por el Senado.

La legalización del matrimonio homosexual es sin duda una de las demandas que abanderan la lucha del movimiento gay en las últimas décadas. Una conquista que marcará el desarrollo del siglo XXI y su barómetro de equidad y tolerancia. Aunque el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo ha ido haciendo camino, la cifra de países que lo permiten- quince- sigue siendo una proporción todavía bastante pequeña. Por otro lado, la homofobia y la intolerancia a menudo ejercida con violencia y hasta con la muerte, continúan señalando muchos países. La cultura del rechazo social pervive en amplias capas de la sociedad y en países como Rusia se ha visto como en estos últimos tiempos se daban pasos en sentido contrario por parte de sus gobernantes mientras se reprimía duramente a los activistas.

La 'caza del gay'
La cultura del rechazo social pervive en amplias capas de la sociedad y en países comoRusia el retroceso gubernamental ha llevado a un dura represión de los activistas. La nueva legislación anti-gay impuesta por el gobierno de Putin ha dado oxigeno a sectores homófobos y a la 'caza del gay' con las redes sociales como medios de propaganda. Acosos, palizas, torturas contra jóvenes homosexuales son exhibidos con total impunidad por parte de grupos de extrema derecha como hoja de servicios. Un estado de cosas que ha llevado a artistas como Madonna, Elton John o Cher a expresar su protesta o su renuncia a cantar en el país. El actor Wentworh Miller, protagonista de la serie Prision Break, rechazaba la invitación a acudir al Festival de Cine de San Petersburgo mientras hacía pública su condición homosexual.

La política de Putin también se ha extendido a las adopciones. Rusia no permite adoptar a los homosexuales ni a familias monoparentales desde el pasado mes de julio, lo que ha obligado a países como España –donde el matrimonio gay es legal– a la firma de un convenio bilateral con el objetivo de desbloquear las adopciones siguiendo las directrices homófobas del gobierno ruso. Un acuerdo que ha sido denunciando por los colectivos gays y lesbianas españoles por su carácter discriminatorio.

No hay que olvidar que la homosexualidad todavía sigue siendo ilegal en 78 países y en siete de ellos se aplica la pena de muerte según datos de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais y Transexuales. Sólo en África, como ha relatado en su libro, Això no és Africà (La Magrana) el periodista Marc Serena se ejecutan las leyes más represivas contra gays, lesbianas y transexuales. Una persecución a menudo silenciada y que cuenta con patrocinadores tan notables como el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe que no se esconde a la hora de hacer declaraciones como que “los homosexuales son peores que los cerdos y los perros”. En países como Uganda o Camerún la caza al homosexual está a la orden del día con el beneplácito de la policía y fuerzas de seguridad mientras en Mauritania, Sudan y zonas de Somalia y Nigeria las relaciones homosexuales pueden llegar a acarrear la pena de muerte. Una condena mortal que se une a la de Arabia Saudí, Yemen e Irán.
El acercamiento del Papa
En una encuesta realizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales entre la población homosexual de la Unión Europea, casi la mitad, un 47% de los ciudadanos manifestaban haber sentido algún tipo de discriminación en su vidas cotidiana y un 44% haber sido objeto de burlas o haber vivido conductas negativas . Por otro lado, las encuestas que periódicamente se realizan en centros educativos entre adolescentes suelen ofrecer un porcentaje elevado de actitudes intolerantes o de carácter homófobo hacía el compañero o la compañera de tendencia o apariencia homosexual o lesbiana.

Casi medio siglo separa aquel verano de 1969 en que un grupo de gays neoyorquinos hartos de la persecución policial salieron a la calle desde un oscuro local del Greenwich Village para proclamar su derecho a manifestar públicamente su diferencia. Seguramente algunos participantes de aquella insurrección no se podían imaginar que un día además de proclamar su diferencia comenzaran a ser iguales ante la ley. Hasta un Papa de origen argentino llamado Francisco llegaría a proclamar: "¿Y quién soy yo para juzgar a un gay?".

Fuente: smoda.elpais.com/CARLES GÁMEZ

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